El alcalde de Torrelavega felicita a los profesionales del Centro de Rehabilitación Psicosocial por la gran labor que realizan

11/04/2018

Un equipo de cinco profesionales conformado por psicólogos e integradores atiende, en estos momentos, a 68 personas, entre los 18 y los 65 años, con trastorno mental grave. ‘El objetivo es conseguir en el usuario el mayor grado de autonomía y de independencia’.

El pasado 10 de abril, el alcalde de Torrelavega, José Manuel Cruz Viadero, acompañado de la concejala de Bienestar Social, Patricia Portilla, giró una visita a las instalaciones del Centro de Rehabilitación Psicosocial ‘Padre Menni’ en su sede de Torrelavega, sita en la calle Julio Hauzeur, en la que el regidor municipal se interesó por el trabajo que realizan dentro del centro con personas que tienen algún tipo de trastorno mental. En la visita le acompañaron: Carlos Pajares, director gerente; Silvia Pérez Monzón, coordinadora del centro; Juan Gómez de Tojeiro, director médico; Maria Ángeles Carvajo, directora de enfermería; Berta Rodríguez, directora financiera.

Al término de la visita, Cruz Viadero destacó la ‘gran labor profesional’ que están realizando con las personas usuarias del centro; se trata, recordó el regidor municipal, de un centro concertado, que tiene el apoyo del ICAS del gobierno de Cantabria, ‘lo que posibilita que puedan prestar esta atención a los pacientes, que tanto beneficia a la comarca del Besaya, como a otras zonas de Cantabria’.

En este sentido, el regidor municipal les felicitó y les animó a que sigan trabajando con esa profesionalidad, recuperando a pacientes ya que, recordó, se trata de un centro de rehabilitación.

Por su parte, Pérez Monzón explicó que los trastornos mentales que se tratan en el centro son muy variados y engloban muchos tipos de patologías; fundamentalmente se trata la psicosis, esquizofrenia, trastornos de personalidad, gente joven en muchos casos con trastornos límites, también trastornos obsesivo compulsivos y trastornos del estado de ánimo. También trastornos relacionados con el consumo de drogas.  

Un equipo de cinco profesionales conformado por psicólogos e integradores, atienden a los usuarios, que en estos momentos son 68 personas, entre los 18 y los 65 años, aunque la media de edad se sitúa, ha explicado la coordinadora,  en los 40 años. Según Gómez Monzón son personas con trastorno mental grave, que no tienen patología orgánica, aunque sí pueden tener algún tipo de retraso mental, que sea ligero, además del trastorno mental grave.

Monzón indicó que es un centro concertado desde marzo de 2001, en el que en la mayoría de los pacientes son derivados del ICAS o de su psiquiatra particular. Desde sus inicios el centro ha dispuesto de un total de 75 plazas concertadas.

Como su nombre indica, comentó la coordinadora, se trata de un centro de rehabilitación, ‘en el que es muy importante la coordinación con los recursos que el usuario tiene fuera del centro, es decir, su psiquiatra, su trabajador social, su familia, etc’. ‘Nos coordinamos con todos los implicados en el proceso de estas personas’.

‘Lo que hacemos, explicó Gómez Monzón, es, según vienen, asignarles un tutor o un terapeuta de referencia, que siempre es un psicólogo y la persona encargada de hacer las sesiones psicológicas con la persona y con quien van a empezar a hacer la evaluación de las limitaciones de las capacidades que tiene el paciente, evaluación de su situación psiquiátrica, pero también social, el entorno en el que vive, el contexto familiar, experiencia laboral o académica, y todo lo que tiene que ver con su funcionamiento’.

‘El objetivo del centro de rehabilitación es conseguir en el usuario el mayor grado de autonomía y de independencia’, de tal forma, que cuando los pacientes están rehabilitados dejen de acudir al centro, consiguiendo vivir con el menor grado de apoyo posible’, destacó la coordinadora.

En el centro se trabaja con los síntomas de la enfermedad; capacidad de resolución de problemas; manejo de la ansiedad; autoestima; capacidades cognitivas básicas; Según ha explicado Monzón, se hace una evaluación muy completa de la situación de esa persona y, en función de eso, se consensua con él los objetivos que se van a trabajar, siendo un proceso dinámico en el que ‘vamos fijando objetivos, que sean alcanzables, sin marcarnos una fecha límite de tiempo’. Las intervenciones pueden ser individuales, grupales, en el centro, o fuera del centro, ‘siempre con  el objetivo de dar a cada uno lo que necesita, e intentar siempre el mayor grado de normalización’.