Usuarios y Familias

 

Historias del centro

José Antonio Martínez Benito. Paciente del Centro

Por la presente, en calidad de paciente de “Hermanas Hospitalarias, Centro Hospitalario Padre Menni”, quiero agradecer y poner en su conocimiento el trato profesional y humano que desde un primer momento me ha dispensado la psicóloga Dña. Mar Fernández Modamio, quien no solamente ha sabido diagnosticar mi problema, sino que también a través de sus terapias me ha ayudado a reconducir y gestionar, todo lo que en su momento me parecía imposible administrar.

Han sido numerosas las terapias, numerosas las conversaciones, pero todo ello no hubiera servido de nada sin el trato tan cercano y tan interesado en la ayuda, como el que se me proporcionó.

De la misma forma quiero agradecer el trato recibido por los facultativos Dr. Pablo Rodríguez Rodríguez, así como el Dr. D. Juan Gómez de Tojeiro Roce.

Aprovecho la ocasión para enviarle/a un cordial saludo, y no dude que la imagen y valoración que recordaré para siempre de la institución a la que usted representa será la más sobresaliente, por el trato recibido de sus profesionales.

En Santander, a 18 de abril de 2016

José Antonio Martínez Benito

Familia de Blanca Nieves Sáiz Rebé

Amigos Comunidad:

Centro Hospitalario Padre Menni de Santander:

Agradecer nombrando, es correr riesgo de omitir. Que no se sienta ofendido nadie, si esto sucede. Gracias, y por adelantado...¡Perdón!...¿ Prolongamos la lista... ?.

Gracias. Muchas gracias a todos:

  • Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón.
  • Consejo de Dirección.
  • Pacientes y Familiares.
  • Colaboradores y Voluntarios.
  • Sacerdotes y Equipo de Pastoral.
  • Doctores y Equipo de Enfermería.
  • Trabajadoras Sociales.
  • Fisioterapéuticos.
  • Coro (Desbordante de felicidad contagiosa)
  • Talleres: De Terapia, De tiempo de ocio ...

Personal:

  • De Dirección
  • De Administración
  • De Cocina.
  • De Lavandería.
  • De Mantenimiento.
  • De Cafetería.
  • De Peluquería
  • Limpieza: Capilla, Unidades de enfermos, patios, ... ("Moni") y tantas personas que de vez en cuando sustituyen o que como Blanqui... compartieron, cooperaron. En ese largo o corto etcétera... se lo dejamos a Dios.

A todos/as y a cada uno/a... Gracias a granel.

Cuando hicísteis a Blanca Nieves, a Dios, a la Virgen, a la familia y entorno, se lo hisísteis ... "Tamaña deuda"

Gracias amigos; Habeís hecho el bien; Bien hecho.

"Jesús transforma la muerte de quienes le aman, en aurora de nueva vida. (Papa Francisco) año 2014

En un abrazo común y agradeciendo con cuanto somos y tenemos.

Paciente del Centro. Junio de 2016

Juan H.H., 44 años. Usuario CPRS

“Mi experiencia personal con el Centro Hospitalario Padre Menni de Santander ha sido de todo punto enormemente satisfactoria (no sólo por la enorme efectividad y el buen criterio de los psiquiatras y psicólogos, con los que he conseguido una mejoría clínica enorme, sino también por la gran experiencia humana con las enfermeras, auxiliares y personal de Pastoral). Destacaría el trato impecable conmigo de las enfermeras y de los médicos. En el Centro de rehabilitación, donde acudo en la actualidad, los psicólogos, y en especial mi tutora, me han ayudado enormemente aprendiendo cosas de la vida que yo no conocía. Mi opinión (creo que muy formada) es que en mi mejoría clínica el Centro ha tenido una aportación impagable para mí. En definitiva, yo estoy muy contento con el Centro de Rehabilitación y tengo un gran recuerdo del Hospital”.

José Mª T. G. 57 años

“Tengo un grato recuerdo del día en que mi enfermera del Centro de Salud me aconsejó que solicitara una plaza en el CRPS Padre Menni de Santander, cosa que hice y me concedieron. Desde los primeros días de mi asistencia he recibido un trato cordial por parte de psicólogos, educadores, y también usuarios, disfrutando además de una inestimable compañía, que es muy de agradecer”.

Raquel L.F. 43 años. Usuaria CRPS

“El CRPS Padre Menni de Santander es ese remolcador que gracias a toda su tripulación consigue rescatar a nuestros galeones de las aguas de un mar proceloso a las ensenadas más tranquilas, disipando los bancos de niebla en donde nos encontrábamos perdidos, alejándonos de las tormentas más estruendosas, y en definitiva llevándonos de la tempestad a la absoluta calma. GRACIAS”.

Pilar P., Madre usuario CRPS

“El CRPS supuso para nuestro hijo el sitio ideal donde su recuperación, en todos los ámbitos, fuese clara. Destacar, además, el trabajo para su socialización y afectividad de un equipo cien por ciento vocacional, que demuestra día a día su interés por todas las personas que allí se encuentran”.

Raquel A. F. 37 años. Usuaria CRPS

“Llevo cinco años en el CRPS. Desde el primer día que llegué aquí se me trató muy bien. Encontré profesionalidad, cariño, buen hacer, mucha humanidad y ayuda en aquello que necesitara. Me sirvió para irme abriendo cada vez más a la gente en general, y atenuó los síntomas de mi enfermedad mental. Para mí ha significado poder llevar una nueva vida, a la que por fin encontré sentido. Aquí he hecho muchas amistades con las que comparto tiempo en el Centro y también tiempo de ocio. Además, desde aquí me han derivado a un taller de rehabilitación laboral que, a día de hoy, compagino con el CRPS”.

Mi primer año con mi Ictus

El día 13 de octubre de 2013 sobre las 19:30 h. estando en casa solo andando por el pasillo, sufrí una caída, porque me falló la pierna izquierda, como no podía ponerme de pié, como pude saqué el móvil del bolsillo izquierdo que me costó pues no podía ni girarme, y pude llamar a mi hermana y decirla lo que pasaba. Vino con una ambulancia, fuimos a urgencias a Valdecilla. Me hicieron pruebas y decidieron meterme un anticoagulante para quitar el coágulo, pero como no funcionó, me hicieron un cateterismo de la pierna a la cabeza, lo sé porque lo noté cuando pasaba por la sien, el calor que daba y el ruido cuando aspiraban.

De urgencias pasé a la VHAR y días después a la Residencia, donde estuve dos semanas y es en ese tiempo cuando te das cuenta de lo que tienes y lo bien que se está cuando uno está bien. Lo peor para mí era el no poder ir al baño, entonces piensas en cuanto darías por poder ir solo, daría cualquier cosa. Cuando pasa el tiempo y estás en una silla de ruedas, ya tienes una pequeña ventaja te llevan al baño y por lo menos te puedes sentar.

Yo tuve la suerte de poder ir a Aita –Menni en Mondragón donde empecé la rehabilitación. Yo por suerte tengo bien la cabeza, que es lo primero que te hacen trabajar para tratar de recuperar las neuronas muertas, haciendo trabajar las vivas, y para eso haces puzles, rompecabezas, sudokus, sopas de números, sopas de letras, a mi como las sopas de letras no me gustaban empecé a dibujar un poco, un perro para una auxiliar, un caballo para otra, unas flores y poco a poco me fue gustando. Así descubrí que me gusta dibujar un poco. También me gustaba aprenderme los nombres de auxiliares y fisios. Pero lo mejor de todo son los amigos que haces con las auxiliares, los fisios y sobretodo con los pacientes, somos como una familia, nos reíamos con todo y de cualquier cosa.

Cuando empiezas la rehabilitación, lo primero es coger fuerzas en las piernas para eso te ponen en el bipedestador o como decía mi amigo Clemente a hacer la estatua, 20 o 30 minutos, pasan los días y pasan las fases, un día en la bici eléctrica al otro en la normal, al otro en el steppers, pasas las argollas, los tablones, los bolos pero cuando consigues andar con el cuádruple, 2 metros, duermes muy bien, pensando que mañana puedes andar 4 metros. El día que pasas todo el pasillo es como hacer una maratón lo mismo que subir y bajar las escaleras cuando no te tropiezas es subir al Everest, lo mejor es andar en la cinta primero agarrado y después sin agarrarte.

También te enseñan a vestirte, calcetines, nikis, pantalones, como todo el principio te cuesta, pero poco a poco lo consigues. Me recuerdo el primer día que Elena pudo ponerse una chaqueta ella sola, como lloraba todo el día. Lo mismo que yo ahora al recordarlo, otra cosa mala son los fines de semana no teníamos nada que hacer y si no tenías visita los días eran larguísimos. Claro los fisios tenían que descansar.

Después de 4 meses tienes que despedirte de todos y claro que te da pena pero piensas que vienes para casa y te da menos. El día 3 de marzo vine a Santander y para estar cerca del Padre Menni estuve en una residencia, así podía hacer más rehabilitación. Ahora estoy en casa y sigo haciendo rehabilitación de la pierna menos porque estamos tratando de recuperar el brazo como le dije a Carlos mi fisio, tenemos que recuperarlo aunque solo sea para poder conducir y así tener un poco de autonomía y poder venir al Padre Menni yo solo si Carlos no se aburre de mi yo creo que no me aburriré de venir a Padre Menni.

Hace unos días por sugerencia de Carlos me ha puesto en Valdecilla la Dra. Mª José Sánchez una toxina para relajar los nervios espero que funcione.

Cuando estás un año así también descubres que tienes familia y como dependes de ellos muchas veces los cabreas porque aguantas menos que antes, porque estás más sensible y no puedes hacer lo que querías. Quiero dar las gracias a los fisios, enfermera, auxiliares, Logopeda y Médico de Aita y fisios de Padre Menni y mi familia.

Y si alguno lo lee todo creo que está peor que yo

Rosario

“Quiero por medio de estas líneas –que me cuestan escribir- dar las más entusiastas gracias a Gabriel, por sus magníficas sesiones de fisioterapia en una rotura de muñeca. He mejorado mucho, no podía coger el bolígrafo ni los cubiertos. Muchas gracias Gabriel.”

Carmen

“Dra. Carmen García Orallo (“Car”) y todo el personal de la Unidad de Valoración Geriátrica del Centro Hospitalario Padre Menni.”

El Año más largo, el año más duro……

No es fácil expresar y máximo en estas fechas, nuestros sentimientos…., todo ha ido demasiado rápido, demasiado emotivo, aunque el día a día fuese duro y difícil de llevar.

Hace ahora una año, también en Navidad, que ingresó mi padre, en vuestro centro para mayores Padre Menni…; la decisión fue muy dura para toda la familia, sobre todo para mi madre, que ya no podía sobrellevar el día a día en casa con mi padre….., a riesgo de poner en riesgo su propia salud.

Mil dudas, mil incertidumbres…. ¿haremos bien?, ¿es una postura egoísta por nuestra parte?, imposible concluir una visión definitiva, pero siempre contamos con vuestra ayuda y vuestro consejo profesional.

La vida de mi padre cambió por su demencia y la nuestra también, viviendo en torno a la situación; todos íbamos asumiendo que tenía que estar en el centro, pero cuando llamábamos a la puerta para dejarle cada tarde, el peor momento, siempre nos ayudabais con palabras cariñosas, mitigando la tristeza del momento.

Encontramos en todos vosotros, no solo por vuestra capacitación profesional, si no por lo que es más importante, vuestra calidad humana, un gran soporte, siempre una palabra de apoyo, una esperanza, incluso en los momentos más duros, en los últimos momentos, es difícil encontrar más cariño y más humanidad en vuestro trato para con él y para con nosotros.

Sirvan estas flores, sencillas y naturales, para agradeceros a todos vuestra entrega, ilusión y cariño siempre, que habéis demostrado con mi padre; él lo sabía y le cambiaba la cara cada vez que le llamabais “abuelo”, igual que en casa.

Nuestra admiración y eterna gratitud,
Carmen,

Familia Cortavitarte-Ruiz, familiares y amigos

A la atención del equipo del Centro Hospitalario Padre Menni-San José I y antigua unidad de Valoración.

Transmitiros nuestra gratitud, en forma de agradecimiento a todas y cada una de las palabras amables con las que habéis tratado a Ray, por los gestos de cariño, cuidado y afecto con los que le habéis acompañado hasta el último momento, una gratitud que se transforma en reconocimiento a todas y cada una de las profesionales que le habéis acompañado en una de las etapas menos agradable de su vida, demostrando la calidad y calidez profesional, vuestro exquisito saber hacer ofreciendo siempre la mejor atención con la mayor de vuestras sonrisas.

Os agradecemos que hayáis acompañado a Ray y a todos y cada uno de nosotros, esposa, hija, hermanas, familiares y amigos en este trozo del camino que en muchos momentos se tornaba oscuro, nos habéis demostrado la humanidad y humildad con la que desempeñáis vuestro trabajo lo cual pone de manifiesto las excelentes personas que hay detrás.

Gracias por lo que consideramos una auténtica lección de vida la de acompañar en la enfermedad, el dolor y la pérdida y hacerlo con tanta generosidad.

Trasmitiros nuestros ánimos para sostener cada día desde la fortaleza y la serenidad, para podías seguir acompañando a otra personas que atraviesan situaciones similares a la nuestra.

Desde algún lugar él os lo estará agradeciendo.

Os compartimos un fragmento de Mario Benedetti para que ponga luz cuando sea necesario,

Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor, no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños

Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no está solo, porque yo te quiero


Firmado, familia Cortavitarte-Ruiz, familiares y amigos

14.08.2015 El Diario Montañes - Cartas al director

Agradecimiento

Por medio de estas líneas queremos mostrar nuestros más sinceros agradecimientos al centro hospitalario padre Menni por su alta profesionalidad, su capacidad de asistencia, su honradez y el trato que dispensa.

Al cumplimiento de su labor le añaden cariño y tranquilidad, dos realidades que nosotras hemos vivido durante el período que nuestra madre estuvo en el centro. Creemos que para pertenecer a este equipo hay que ser un buen profesional y tener mucho amor a las personas que están a su cuidado. Por eso queremos agradecer la labor que hicieron con nuestra madre, que nos dejó feliz. Estamos profundamente agradecidas.


Firmado, Lines y María José Maye

23.11.2015 Familia de Paquita

"En una pequeña aldea del desierto, vivía un hombre que cada mañana traía agua desde un manantial ubicado a unos pocos kilómetros de distancia. Colocaba dos grandes cántaros a ambos lados de una gruesa barra de madera que, a su vez, apoyaba en sus hombros. Y así, comenzaba un camino que siempre era el mismo. Tardaba más o menos una hora en llegar hasta el manantial. Una vez allí llenaba los dos cántaros para iniciar el regreso.

Aunque eran parecidos, había una diferencia importante entre ambos recipientes. Uno cumplía a la perfección su trabajo, pues mantenía toda su agua intacta durante el trayecto. En cambio, el otro, debido a una pequeña grieta en uno de sus costados, iba perdiendo agua durante el regreso; tanta que, al llegar de nuevo a la aldea, había pedido la mitad de su contenido.

Este último cántaro, conforme pasaban los días, se sentía cada vez más triste, pues sabía que no estaba cumpliendo con su trabajo. Y aún así no entendía por qué su dueño no lo arreglaba o, directamente, lo sustituía por otro. "Quizás", pensaba, " esté esperando el momento en que me rompa totalmente para cambiarme por uno más nuevo".

Y así pasaban los días, y las semanas, y los meses, y sobre todo los pensamientos de un cántaro que cada día se sentía menos útil... Llegó el día en que ya no pudo aguantar más y, aprovechando oque el aguador lo tomaba entres sus manos para llenarlo de agua, le dijo:

- Me siento culpable por hacerte perder tiempo y esfuerzo. Te pido que me abandones y me cambies por otro más nuevo, pues ya ves que no soy incapaz de servirte como debiera.

- ¿Qué? - contestó el aguador, extrañado-. No te entiendo, ¿por qué dices que no me sirves?

-¿Acaso no te has dado cuenta de que estoy roto y voy perdiendo la mitad de agua durante el camino de vuelta?

El aguador, conmovido, mostró una pequeña sonrisa y le dijo en voz baja:

- Justamente por esto te necesito.

El cántaro no entendía nada.

Mira, vas a hacer una cosa - le contestó el aguador-. Hoy, durante el trayecto de vuelta, quiero que te fijes a qué lado del camino crecen las flores."

Si Paquita hubiese podido transmitir lo que sentía, seguro que, al igual que este cántaro roto, se hubiera sentido inútil y un estorbo para los que estaban a su lado. Pero no ha sido así, a pesar de este silencio y su mirada perdida, nos ha dado momentos muy intensos y profundos y estos años han sido un camino de aprendizaje, igual que cuando éramos pequeños y nos llevaba de la mano.

Ese camino enriquecedor y a la vez triste, ha sido más fácil gracias a vosotras, vuestra profesionalidad y vuestra dedicación. A vuestras sonrisas, a vuestra paciencia, a esa trenza hecha con cariño en su pelo.

Porque la vida es así y no deja de sorprendernos, ya echamos de menos los ratos en el solarium junto a ella, ese silencio que nos hace falta y la vida de esos pasillo de Padre Menni que nos recordaba quiénes somos, lo bella y frágil que es la vida y lo que nos debemos a los demás.

Gracias por estar ahí. Gracias por vuestro trabajo.


Firmado, Pilar, Michel, Juan Carlos y Teo Velasco Trueba, hijos de Paquita.