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Reclaman integración laboral en los programas de salud mental Noticia aparecida: Jueves, 18 de julio de 2002
Texto: Santiago Rego / Santander
El programa Inicia, desarrollado en Cantabria, busca la integración laboral de enfermos mentales. "El puesto de trabajo es un elemento fundamental para alcanzar la reinserción social", ha afirmado Ismael Lastra, psiquiatra y director médico del Hospital Padre Menni, de Santander, durante el seminario Integración laboral de personas con trastornos mentales graves, dentro de los cursos de verano de la Universidad de Cantabria. La integración en un puesto de trabajo permite vertebrar mejor la vida del paciente con enfermedad mental y, de hecho, 75 personas con trastornos mentales graves han conseguido un puesto de trabajo en Cantabria gracias al Programa Inicia, en el que han estado participando desde el año 1988 cerca de 300 personas con problemas psiquiátricos graves. Se trata de un plan de salud mental con fondos públicos, aunque llevado a cabo por centros privados, dedicado a promover la integración social de estos enfermos. Además de facilitar la entrada en un puesto de trabajo, inicia ha contribuido a aumentar los recursos humanos y la creación de nuevos dispositivos, según ha manifestado Jesús Artal, director general de Ordenación y Atención Sanitaria del Gobierno de Cantabria, durante la inauguración del seminario Integración laboral para personas con trastornos mentales graves, de los Cursos de Verano de la Universidad de Cantabria en Laredo. Durante su intervención, Artal destacó la trascendencia de esta iniciativa, en la que han tomado parte personas difícilmente reinsertables y con alteraciones mentales muy acentuadas. "Gracias a este programa, hoy vemos los factores que determinan la capacidad de integración en el mercado laboral de cada paciente". Reinserción
En opinión de Ismael Lastra, psiquiatra, director médico del Hospital Padre Menni, de Santander, y director del curso, la entrada en un puesto de trabajo representa un pilar fundamental para alcanzar la reinserción social de las personas con trastornos mentales. "La integración en un empleo les permite vertebrar su vida y les ofrece la posibilidad de diseñar proyectos". Por otra parte, el comienzo de la vida laboral mejora notablemente la autoestima del enfermo y de su familia. Además de estos beneficios, la integración supone en muchas ocasiones, una regresión de la propia enfermedad y un recorte de la medicación. "El trabajo obliga a estructurar el tiempo, a cumplir unos horarios, unas obligaciones y, en definitiva, abandonar la inactividad y la falta de motivación que desencadenan la enfermedad", manifestó el psiquiatra de Padre Menni, uno de los centros concertados por el Gobierno de Cantabria para llevar adelante el Programa Inicia. El grado de trastorno mental determina las características del tipo de trabajo adecuado para cada paciente, aclaró el experto, lo que obliga a una cuidadosa valoración y selección de los pacientes que participan en el programa. En este sentido, Lastra diferencia entre el empleo normalizado, en el que el paciente no recibe ayuda alguna y entra sólo gracias a su capacitación personal, y el empleo protegido, en donde el puesto de trabajo está adaptado a las incapacidades de esa persona. "En ambos casos, la integración en el mercado laboral es la culminación de un proceso de rehabilitación social que incluye la recuperación de las habilidades sociales, de la memoria y de las capacidades personales, y la inserción en talleres prelaborales, donde el paciente vive en un entorno de trabajo aunque con ayuda terapéutica", añadió. Exenciones
"Las exenciones fiscales a las empresas que incorporen personas con trastornos mentales han sido una de las circunstancias que han hecho posible la puesta en marcha de Inicia". A este respecto, Lastra reconoce las peculiaridades que presentan los enfermos mentales en el entorno laboral: "Las ayudas han beneficiado sobre todo a los incapacitados psíquicos y físicos ya que, en sus caso, basta con adaptar el puesto de trabajo a su incapacidad. En cambio, un enfermo mental puede experimentar trastornos más complejos". Para evitar estas situaciones se examina de forma muy rigurosa a los pacientes que acceden a un empleo normalizado. El enfermo es siempre objeto de un riguroso seguimiento por parte de la organización para ver su evolución, ya que "la frustración puede volver a desencadenar la enfermedad", apostilló el experto del Hospital Padre Menni, un centro de casi 300 camas en la ciudad de Santander. |
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